A pesar de las buenas intenciones de Pedro Arieta y su familia cuando asumieron la dirección administrativa de C.D. Águila, su desempeño con el tiempo se va pareciendo más a los antecesores que la afición repudiaba.
Los aficionados del Milán se mofaban de su archirrival el Internazionale de Milano o Inter, refiriéndose a ellos como el equipo de “Blanco y Negro” porque habían tenido su época gloriosa en Europa y Italia en la década de los 1960s ganando Scudettos y la Copa de Europa, pero sin mucho éxito desde la década de los 1980s en comparación con el desbordante éxito del Milán. El haber tenido éxito cuando aún no existían los periódicos ni las fotos de color es un símil que me recuerda mucho de C.D. Águila.
La época gloriosa de Águila se remonta a las décadas de 1960s, 1970s y en mi opinión con una relevancia menor en los 1980s (solo se ganaron dos títulos, en 1983 y 1988). La última década del siglo 20 fue la peor en la historia emplumada con una sequía de más de 10 largos años que termino con un solitario gol en tiempo extra de Efraín Burgos contra Municipal Limeño en 1999. Esa final fue el comienzo de una corta hegemonía, donde se ganaron 3 títulos. Esa generación termino su participación con la final que se perdió con Fas por penales en 2003. Los campeonatos de 2006 y 2012 fueron más golpes de suerte que procesos consolidados en el tiempo. Entonces, la última generación relativamente ganadora fue la de principios de los 2000s, Los Waldir Guerra, Rodinei Martins, Mayen Meza, Roberto Martinez, Amaya del Cid, Darrio La Rosa entre otros aunque ganaron esos tres campeonatos, no hicieron de Águila un equipo invencible, con un estilo de juego definido que hiciera la diferencia en comparación con los otros equipos. Además, Águila aprovecho un corto vacío de poder que dejo el cambio generacional de Luis Ángel Firpo a finales de 1990s y comienzo de los 2000s.










